GLP

Historia del GLP
En la historia de la industria del petróleo el Gas Licuado (llamado GLP o AutoGas) obtuvo un reconocimiento relativamente tardío (a principios del siglo XX). En aquella época el almacenamiento de la gasolina presentaba el problema de evaporarse fácilmente. Fue en 1911 cuando el químico norteamericano Walter Snelling demostró que ello se debía a la presencia de propano y butano y pronto desarrolló un método para la separación de ambos gases de la gasolina. Años más tarde, en la década de los ´20 aparecían los primeros productos comerciales ligados al GLP. Diez años después en Europa y EE.UU. existían varías fábricas que se dedicaban al embotellado del gas. Hasta los años ´50 ya se habían formado redes regionales de distribución de este nuevo tipo de combustible. En la década de los ´60 se asentaban las bases para el uso generalizado de GLP a nivel mundial. Fue entonces cuando se construyeron muchas nuevas refinerías y el gasóleo desplazó al carbón como combustible industrial. Las ventas de GLP en el conjunto de Europa pasaron de 300 000 toneladas en 1950 a 3 millones de toneladas en 1960 y a 11 millones en 1970. La crisis del petróleo de 1973 marcó un punto de inflexión. El gas que antes apenas tenía un valor comercial se convertía en un interesante combustible a exportar. Los primeros en darse cuenta fueron los países de Oriente Medio cuyas capacidades de producción instaladas aumentaron de 6 millones de toneladas en 1975 a 17 millones en 1980 y 30 millones en 1985. Y no sólo se construyeron plantas de GLP en Oriente Medio. Australia, Indonesia, Argelia, el Mar del Norte y Venezuela emergieron como nuevos productores. En definitiva, los ´80 fueron un periodo de potente expansión de las exportaciones de GLP en todo el mundo.

Origen del GLP
Hay dos formas principales de obtener el GLP: mediante la extracción de gas natural y petróleo (60%) y vía el refinado de crudo de petróleo (40%). En el primer caso, el GLP representa entorno al 5% de una mezcla de líquidos y gases que se someten a una separación inicial para poder ser transportados. En el segundo caso, tras varias etapas complejas de refinado se extraen el butano y el propano que componen el GLP. Alrededor del 3% de un barril de crudo típico se refina para dar GLP, aunque sería posible transformar en GLP hasta el 40% del barril. En el pasado, el GLP se consideraba un producto secundario indeseado y por tanto se destruía por venteo o quema en antorcha. En aquella época el GLP no tenía mercado ni tampoco se disponía de una forma de almacenarlo en volúmenes grandes. Hoy en día diversos estudios afirman la existencia de unas reservas para más de 40 años de extracción. Teniendo en cuenta que la oferta mundial supera en 2,2% a la demanda actual y que esta tendencia se suele mantener, se pueden garantizar unos precios del GLP estables en el futuro.

Información técnica
El GLP es una mezcla de hidrocarburos de petróleo los cuales son gaseosos a la temperatura y presión ambientales normales. Esta mezcla de gases puede ser licuada aplicándole una presión moderada para facilitar su transporte y almacenamiento. El GLP en forma líquida es 260 veces mas denso que en su forma gaseosa. Se deriva principalmente del gas natural o de los gases de la refinación de petróleo. La composición del GLP puede variar según la estación del año y el tipo de uso al que se destina. El propano comercial contiene hasta un 20% de butano y el butano comercial contiene hasta un 20 % de propano. En España las normas que regulan la composición del GLP están recogidas en el R.D. 1700/2003 del 15 de diciembre. En Europa la norma homóloga es la UNE EN 589. El GLP exige un contenido mínimo del 20% de propano y un contenido máximo del 80% de butano. La mezcla habitualmente comercializada es la 30p70b y es para vehículos ligeros. En la tabla que exponemos a continuación están recogidos los datos de una mezcla 60p40b apropiada para vehículos pesados.

El GLP es fundamentalmente una combinación de propano y butano que puede contener algunas trazas de etanos y pentanos. El propano comienza a evaporarse por encima de los -42,1 °C por lo que es el gas más versátil para uso general. El butano comienza a evaporarse por encima de los -0,5°C y en ambientes fríos se requiere una mezcla de propano/butano ya que el butano no se evapora tan rápidamente como el propano. En climas cálidos la composición (propano/butano) no es muy crítica para el uso doméstico. Sin embargo, debido a la propiedad de mejor evaporación el propano es el componente gaseoso preferido particularmente para el uso industrial donde se puede requerir una alta capacidad de evaporación rápida. Por otro lado el butano es un 15% más pesado (denso) que el propano, por lo que es posible transportar y almacenar más butano (en peso y por lo tanto energía térmica) para un volumen líquido dado. El propano, por su parte, es más escaso y por tanto más caro que el butano. El GLP es 1,7 veces más pesado que el aire, por lo que en caso de fugas tiende a depositarse en las zonas bajas.

Combustión
El valor calorífico del GLP por unidad de masa es más alto que el de la gasolina o el gasoil. Sin embargo, debido a su baja densidad (casi dos veces menor que la del agua) en base a volumen tiene un valor calorífico menor, lo cual es una desventaja. El GLP está constituido casi en su totalidad por carbono e hidrógeno e impurezas no significativas. Para la combustión del propano el total de aire requerido es de alrededor de 24 volúmenes por volumen de gas y el contenido de dióxido de carbono resultante del proceso es del 13.8%. Para el butano el requerimiento de aire es de 31 volúmenes por volumen de gas y el dióxido de carbono resultante es de 14.1%. Aquí recordamos que el poder calorífico es la cantidad de energía calorífica que es capaz de entregar un combustible (solido, líquido o gaseoso) cuando se combina con la proporción adecuada de aire atmosférico (mezcla estequiométrica). El poder calorífico mínimo del AutoGas se estima en unas 10.950 Kcal/kg, el de la gasolina 95 es de unas 10.400 Kcal/kg, la 98 – 10.550 Kcal/kg. Por otra parte, si el índice de octanos (IO) indica el poder antidetonante que tiene un determinado combustible (su resistencia a la compresión sin autoinflamarse), el GLP presenta un índice IO equivalente al 103 mientras que las gasolinas tienen 95 y 98.

Seguridad y Almacenamiento
La temperatura espontánea de ignición para el GLP, es decir la temperatura a la cual el GLP en presencia de aire se enciende sin necesidad de chispas ni llamas, es generalmente más alta que la de otros tipos de combustibles líquidos como la gasolina, el keroseno y el gasoil.
EL GLP es incoloro e inodoro. Para facilitar la detección de posibles fugas se le añade un químico especial “agente odorante” que le da al GLP un olor particular desagradable (normalmente etil o metil-mercaptano). La concentración (hasta 50 ppm) es suficiente para que sea perceptible cuando todavía se encuentra la mezcla por debajo del límite inferior de inflamabilidad (<2,1%). La mezcla GLP – aire es inflamable SOLO y UNICAMENTE dentro de unos límites de inflamabilidad (concentración de gas 2,1 – 9,3 %). Fuera de estos límites no hay fuego en caso de contacto con una fuente de ignición. El GLP como gas no es tóxico pero puede provocar asfixia porque desplaza el aire. Es más ligero que el agua y la gasolina. A temperaturas inferiores a -26ºC se puede almacenar en forma líquida incluso a la presión atmosférica.
Como combustible en los vehículos se utilizan depósitos diseñados especialmente para tal fin (toroidales o cilíndricos) y se colocan generalmente en el maletero. Los depósitos se llenan al 80% de su total con GLP líquido, para dejar espacio por la expansión de vapores.

El GLP en el automóvil
A día de hoy, el AutoGas es el carburante alternativo más extendido en el sector de automoción, con más de 17,5 millones de vehículos en todo el mundo. El valor añadido del GLP como carburante de automóvil reside en que genera considerablemente menos emisiones que otros combustibles fósiles, lo cual ayuda a proteger el medio ambiente y la salud humana y, a la vez, contribuye a mitigar la amenaza del cambio climático. El GLP comparado con los combustibles tradicionales emite un 42% menos de CO2 si se tiene en cuenta todo su ciclo de vida desde el pozo de extracción hasta el punto de consumo. Con las mismas premisas, el GLP puede ser incluso más ecológico que el bioetanol (E85).

Otros usos
El GLP es un combustible muy versátil así como la materia prima para múltiples productos químicos. En la síntesis orgánica se emplea como material de partida para la obtención de caucho sintético y combustibles de alto octanaje. Además de su uso doméstico y vehicular, también se utiliza como solvente, como propelente, para acondicionadores de aire, secado, refrigeración, es enriquecedor de gases y propulsor de aerosoles. También es ampliamente utilizado como combustible para aplicaciones industriales.